
En la Serra de Tramuntana, en Mallorca, donde la montaña se funde con el mar, está Estellencs.
Un rincón para amantes de la exclusividad y de la intimidad, y que disfrutan de vivir tranquilos. A estos exploradores de lo rural, el pueblo les recompensa con rutas por algunos de los paisajes más genuinamente mallorquines. Por algo estamos al lado del Puig de Galatzó, al que le abre el camino hacia el mar, que termina en un pequeño puerto y una cala solo para sibaritas. No es fácil de encontrar, lo que la convierte en un reducto virgen que merece la búsqueda por la privacidad que ofrece a cambio. Ya en el pueblo nos sorprenderá descubrir pequeño y selecto patrimonio artístico: desde la torre de Tem Alemany, que se remonta al siglo XVI, a los antiguos lavaderos, de raíces árabes, o la iglesia de San Juan Bautista y su elevado campanario, antigua torre de defensa medieval, a su sistema de acequias para la distribución del agua recién salida de una fuente natural.
La diferencia con otros pueblos es que aquí no tendremos que esperar colas para visitarlos, un placer casi privado.
Enclavado entre montañas y mar, este pequeño tesoro de Mallorca merece ser visitado y no pasar de largo como hacen muchos. Destaca por su esencia auténtica y su entorno natural impresionante, cada rincón es una historia. Desde calas escondidas hasta imponentes acantilados, ofrece un sinfín de sorpresas para los visitantes que buscan conectar con la belleza de la isla.
Es uno de los municipios con menor número de población de la isla de Mallorca, unos 382 habitantes censados, aunque se incrementa en los meses de verano. Situado en la vertiente norte del Puig de Galatzó se encuentra dentro del itinerario de pueblos de la Serra de Tramuntana, concretamente entre las localidades de Banyalbufar y Andratx, compartiendo la única vía terrestre de conexión entre estos municipios.
El valor paisajístico, ecológico y natural del entorno es el principal atractivo de un municipio que conserva toda la esencia de épocas anteriores, modificando su idiosincrasia en pequeños detalles que lo convierten en un lugar emblemático, diferente y particularmente único.